Me gusta el futbol sin colores. Me gusta el futbol al margen del color de la camiseta de los jugadores. Lo considero un deporte bello y con unas reglas que posibilitan armonizar el pensamiento con los pies. Me hubiera gustado haber sido un gran futbolista. Me crie jugando al futbol y encantado con mi equipo favorito, el Athletic de Bilbao. Con el sufro cuando pierde y gozo cuando gana. En modo alguno me avergüenza cuando me dicen que es un deporte vulgar. Creo que no se enteran y que confunden muchas cosas.
Que se use para hacer negocio o para alienar a la gente es cosa de su uso que no del futbol sin más. Que se forme a su alrededor una masa que absorba a los individuos es un hecho de poca gracia pero que se da por todas partes. Una masa votando para elegir al más tonto huele tanto a borreguismo como una grada vociferando. Además, si se habla de futbol que quien lo hace se entere de lo que dice y que no lo reduzca a sus gustos.
A mí no me gusta ni el rugby ni el golf y no denigro como cosa de sosos yankees o de pijos. No los conozco bien y me callo. Recuerdo con frecuencia que A. Camus escribió que mucho de lo que sabía de Ética lo habia aprendido del futbol. Llegó a jugar de portero. Aunque no creo que habria superado a José Ángel Iribar o a Unai Simón, ahí esta su testimonio.
Aprovecho para decir que el mejor portero del futbol fue el del Portu, conocido como Penija. Al final que gane el mejor y que gocemos todos. Con la camiseta que sea
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