MUSULMANES
Más allá de la masa: por qué confundir la mala educación con el racismo nos impide ejercer una crítica racional y laica de los monoteísmos.
Javier Sádaba
Lo que escribo quiero hacerlo desde un escrupuloso laicismo. Me voy a referir a lo que ha ocurrido recientemente en Cornellá durante el partido de futbol amistoso entre España y Egipto. Buena parte del publico ha pitado el himno egipcio. Y ha gritado “musulmán el que no vote”. De entrada, me parece de mal gusto y poco educado. Cuando el individuo se disuelve en la masa, las voces suelen ser mas cacofónicas que polifónicas. Y rápidamente, muchos se han rasgado las vestiduras contra lo que llaman, como mínimo, racismo. El politiqueo y los mantras se han colocado en el centro de la escena. Con ese tipo de paradojas que nacen de la irracionalidad Así, se vocifera con odio ante el odio. Una búsqueda rápida y teledirigida de enemigos. Yendo a los maleducados hechos, diré que, como es bien sabido, no es nada nuevo. Personalmente, he tenido que escuchar tremendos gritos contra los vascos en campos de futbol fuera de Euskadi. Otros podrán responder que lo han vivido solo que al revés. Y todos sabemos que se ha convertido en un rito pitar, en la final de la copa, al himno y a las autoridades presentes. Pero si vamos directamente al asunto, habría que distinguir entre esos zafios cantos y el supuesto insulto a una religión. Respecto a lo primero, pienso que cualquier himno nacional es vulgar e incluso racista. Como decía Karra Elejalde habría que hacerse unos calzoncillos con todos ellos. En consecuencia, no me merecen mucho respeto. Mas compleja es la situación con el contenido de los desafinados cantos. Parecen un desprecio a la religión musulmana. El significado de musulmán es, por cierto, sometimiento o entrega a su Dios. Y aquí habría que diferenciar con claridad entre discriminación y critica. Si se esta despreciando a alguien por su opción religiosa se es injusto. Se trataría de un caso de islamofobia en su peor sentido. Se daría a entender que quien profese esa religión es un ser inferior y lindezas semejantes. Una especie de racismo mas o menos disimulado. Bien distinta es la critica racional a cualquier tipo de religión. En concreto, estamos ante un monoteísmo que podemos, y hasta debemos, juzgar negativamente tanto por su teocracia como por algunas de sus inaceptables consecuencias. Si somos críticos con nuestra religión cultural mayoritaria, necio seria ser delicadamente comprensivo con otras, sean las que sean. Pero la irracionalidad, los gestos teatrales y la obediencia, esta si que religiosa, al partido de turno, no harán fácil pensar con independencia Y con real laicismo.
Javier Sádaba


