Dónde están los hijos perdidos,
cuando salgo al parque a buscarlos
y no los encuentro?
Dónde están los niños
cuando busco correteos
y me encuentro solo con madres
tropezando entre cascotes?
Dónde están los niños
que esconden su alegría entre los rusos,
que luchan porque olviden
sus cantos ucranianos?
Dónde están los niños que vinieron
ayer por la mañana,
me abrazaron de alegría
y ahora estoy perdido
entre piedras desprendidas
y farolas apagadas?
Dónde están los niños que, al cantar,
me traigan la dulzura de sus voces,
el calor de sus mejillas de pétalos de rosa,
el ansia de sus ojos
buscándome a lo lejos?
Dónde están los niños
que me traigan los recuerdos,
de sus besos, dulzuras y deseos,
de los días imborrables
en aquella dacha del jardín de los cerezos?
Dónde están los niños que se levantan
y se acuestan en sus lechos
entrelazando su cariño entre mis brazos?
Dónde están esos niños, amor?
La guerra se los llevó
¿Podrá la guerra devolverlos?
¿Podrá la guerra devolvernos
el sol, al aire y las estrellas
que se llevó la ambición del Este?
¿Podrá la guerra cambiar
las alas de metal por las alas emplumadas?
¿Podrá la felicidad volver a abrir sus alas?
¿Volverán a Kiev los niños del amor?
¿Volverá el futuro que soñamos para ellos?
Dímelo tú, cuando acabe todo, mi amor.
Dímelo tú, si nos vemos
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(*) En el Día Internacional de los Niños
Inocentes Victimas de Agresión.
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